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Tu negocio es increíble, pero tu web es un desastre: ¿Por qué pasa tanto?

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He estado decenas de veces en la misma situación. Llego a una empresa para liderar un proyecto digital, me hacen un tour por unas instalaciones impresionantes, veo maquinaria carísima, conozco a un equipo con un know-how brutal… y luego me siento delante del gerente y me enseña su web. Y es, para ser claros, una auténtica mierda.

En mis primeros años no me entraba en la cabeza. ¿Cómo podía ese EMPRESÓN que acababa de ver, un líder en su sector, tener una presencia online tan lamentable y una nula estrategia digital? Es una desconexión que me he encontrado una y otra vez, especialmente en el sector industrial.

Hoy, sigo analizando compañías y el patrón se repite. Y no hablo de volverse locos construyendo un palacio digital. Hablo de tener la casa apañada por si vienen visitas. Porque no hacerlo, aunque solo sea por reputación de marca, es un error imperdonable. Basado en la experiencia, aquí intento desmenuzar las razones.


Las 4 razones del desastre digital

Estas son las claves que explican por qué un negocio brillante puede tener una web que da vergüenza ajena.

1. Porque han estado mal asesorados (o directamente, les han engañado) El mundo digital está lleno de oportunistas que, con la excusa de lo fácil y lo rápido, han sido pésimos consejeros para gerentes sin formación específica. Estas malas experiencias, donde se han sentido engañados, les han hecho rendirse o simplemente desistir de volver a intentarlo.

2. Porque una estrategia digital «no se puede tocar» He visto empresarios gastarse sin pestañear miles de euros en una mesa de oficina de roble macizo mientras racanean la mitad para un proyecto digital serio y consistente. Quizá sea porque en la web no pueden apoyar los papeles o porque no quieren hacer el esfuerzo de entender qué es eso de una «web responsive» o el «posicionamiento orgánico».

3. Por pura tacañería Muy relacionado con lo anterior, a veces el problema es simple y llanamente la tacañería. La falta de cultura digital les hace caer en la trampa de las soluciones aparentemente más baratas. ¿El resultado? Acaban secuestrados por un kit digital de bajo coste, sin ninguna estrategia SEO y con la necesidad de tirar la casa entera para volver a construirla, esta vez con cimientos.

4. Porque creen que no lo necesitan El argumento definitivo de una empresa a la que «ya le va bien»: el boca a boca es suficiente. Creen que tener una presencia digital sólida es algo totalmente secundario para su negocio. Pero los negocios cambian, llegan competidores nuevos y nada dura para siempre. No vale acordarse de Santa Bárbara solo cuando truena.


Conclusión: Ni lo más barato, ni el primer vendehumos

Al mismo tiempo que se critican estas actitudes, hay que romper una lanza por los buenos empresarios. Esos que, a pesar del miedo o las malas experiencias, se atreven a cuestionar para mejorar, colaboran y se dejan asesorar sin esperar milagros.

Ellos son la prueba de que se puede hacer bien. La clave, al final, es simple: no hagas la web más barata, ni te creas a todo el mundo. Analiza, contrasta y entiende que tu presencia digital es tan importante como la puerta de tu oficina