KASPAROV vs DEEP BLUE: Por Qué en calidad un Humano Sigue Ganándole a la IA
En tiempos donde modernos vendedores de crecepelo digitales aseguran que la IA es el único método eficiente, estoy convencido de que, para generar contenido de valor para SEO, el hombre le sigue ganando a la máquina. Quizá solo estemos en ese breve momento de la historia en el que Kaspárov aún le ganaba las partidas a Deep Blue, pero hoy por hoy, la realidad es tozuda.
La proliferación de herramientas de IA, lejos de ser una amenaza, le ha dado una nueva oportunidad a los redactores cualificados para destacar. ¿Cómo? Usando la misma técnica que funcionaba antes de que la IA fuera la solución a todos nuestros problemas: el sentido común y el trabajo bien hecho.
Partamos de la Jodida Realidad del Contenido SEO
Seamos honestos. Gran parte del contenido web destinado a SEO lleva dos décadas creado por personas que no son expertas en la materia. A pocos cristaleros he visto yo escribiendo sobre cristalería. En su lugar, diseñadores web o community managers han rellenado miles de páginas reescribiendo, de forma incompleta o superficial, lo que ya habían publicado otros.
El objetivo a menudo no era aportar valor, sino alcanzar el mínimo de caracteres para que una herramienta como Yoast te mostrara la última lucecita verde. Esa que te hacía creer que tu trabajo SEO era perfecto.
La IA: Acelerando la Plaga de Contenido Refrito
En este contexto de cientos de páginas fusilando contenido de otros, llega la IA. Una coctelera que mete todo ese contenido refrito y nos lo sirve emplatado en segundos. ¿El resultado? Sigue aumentando la plaga de artículos en blogs de cristalería sobre «las ocho ventajas de los escaparates de vidrio».
La IA, en muchos casos, no está creando nada nuevo. Simplemente está acelerando la producción de la misma mediocridad que ya teníamos.
Cómo Ganarle a la Máquina: 3 Premisas para Posicionar Hoy
Hablando de mis últimas experiencias, en casi todas las entradas que hemos generado recientemente, hemos posicionado en la primera página de resultados. No hemos usado fórmulas mágicas, simplemente hemos aplicado premisas esenciales que responden a la filosofía de Google de dar las mejores respuestas a los usuarios:
- Escribir desde el punto de vista del lector. Esto implica documentarse con fuentes orgánicas y reales (preguntarle directamente al cristalero) para responder a las dudas de verdad que tiene la gente, no solo para atacar una keyword.
- Estructurar y hacer comestible ese contenido. Un buen texto no solo debe ser valioso, sino también fácil de leer. La estructura, los encabezados y la claridad son fundamentales.
- Invertir el esfuerzo necesario para mejorar a la competencia. Analizar lo que ya posiciona en primer lugar y crear un contenido que lo mejore o, como mínimo, lo complemente con un enfoque nuevo y valioso.
Conclusión: La IA en Manos del Mono con Dos Pistolas
Con todo esto, no quiero decir que la IA no sea útil. En manos de un redactor que la use con criterio, es una herramienta potentísima para investigar, estructurar o pulir ideas.
Pero en el triste contexto de cientos de agencias vendedoras de «kits digitales» que exprimen a sus becarios mientras venden paquetes de diez entradas mensuales, la IA no es más que esas dos pistolas que se le entregan cargadas a un mono. Un mono que dispara, copia y publica sin criterio a una velocidad acojonantemente inútil.